Ermita de San Sebastián

ERMITA DE SAN SEBASTIÁN

 

         Hoy llamada así, pero en sus primeros tiempos, la titularidad de esta ermita era la de “Nuestra Señora de la Paz”, venerándose también en ella San Blas, San Vicente Ferrer y Santa Bárbara.

La ermita está situada en la parte más antigua del pueblo y se considera como la más antigua de la población, Su situación lo indica, ella está situada a unos 80 metros de lo que se consideró como el camino de Sevilla, que partiendo de Almadén se transportaba por él hasta Sevilla el azogue de sus minas para embarcarlo a las Américas. Hoy este camino lo convirtió el ayuntamiento de tiempos pasados en la calle Sevilla, cuyo nombre persiste todavía. A la izquierda de la ermita pasaba el camino de la mesta , que hoy pasaría por el que hay delante de la piscina municipal, de tal forma que ente este camino y el camino de Sevilla que daba un espacio donde los serranos decidieron construir la ermita , puesto que este espacio les servía para descanso y era costumbre que en estos espacios, ellos construyeran una iglesia para cumplir con los preceptos religiosos. (Según D. Juan Vernier en su visita a este pueblo en el año 1.976, acompañado del Delegado de Cultura, entonce D. Manuel Nieto Cumplido , recogiendo datos para el “Catálogo Monumental de Córdoba, editado por la Diputación Provincial.)

   La ermita es de una sola nave cubierta de madera bajo el tejado a dos aguas.

   En el exterior, parece conservarse mejor que el interior su aspecto primitivo, tosco y achatado.

     En los tiempos primitivos y a raíz de su construcción existía un porche muy simple, que ha sido sustituido por otro de estilo moderno con una escalinata hacia la calle, que rompen por esa parte la antigüedad de la ermita.

     Por la puerta del lado del Evangelio tenemos el mismo caso: La escalinata y el empedrado han hecho desaparecer el suelo rústico que se conservaba en tierra, dándole a la ermita ese aspecto propio de su antigüedad.

     En el exterior conserva los contrafuertes primitivos, en número de tres a cada lado y con dos puertas de arco de medio punto, una a loas pies y otra al lado del Evangelio, con molduras muy primitivas en los arranques.

     Su origen puede ser del siglo XII al XV, encontrándose hoy, como hemos dicho muy reformada.

     El interior presenta tres grandes arcos perpiñanos apuntados, de más de 8m. de luz, sostenidos sobre pilares y están formados por las típicas dovelas de poca altura y mucha anchura .

       Entre el primer arco y el toral, más estrecho, se ensancha la iglesia formando un crucero. Tanto el crucero como los propios arcos y el ábside de tipo gótico ya tradicional con bóveda simple de crucería fueron añadidos a la primitiva construcción y son ya obras de principios del siglo XVI.

       Unas pinturas en la bóveda del ábside parecen querer reproducir otras más antiguas.

         Allá por al año 1.975 se hunde el primer arco junto con los dos lienzos de tejado que sostenía. La restauración fue dirigida por el maestro de obra de la localidad D. Dionisio Núñez Hidalgo, al que ayudaron en la obra los padres franciscanos Fray Guillermo Cerrato Chamizo y Fray Dionisio Ruiz Piedrahita.

           En esta obra y quitando el exceso de cal de tantos años aparecieron unas pinturas en las paredes de la ermita: quince cuadros al fresco Copn las quince estaciones del vía crucis.

           Hubo un tiempo después de la posguerra y después en el que se decía misa en esta ermita todos los domingos muy temprano, costumbre que ha desaparecido.

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